se robaron cuatro armas del Centro de Justicia Penal de Rosario – La Tuerca

Estaban en un cajón sin llave y desaparecieron en el receso que se toma la Justicia en enero pasado.

Se robaron cuatro armas de fuego de un cajón que no tenía del primer piso del Centro de Justicia Penal, donde se encuentra la Oficia de Gestión Judicial (OGJ), que depende de la Corte Suprema. Si bien el hecho se conoció este primer lunes de abril, se consumó en el receso de verano y fue motivo de una investigación que duró más de tres meses y dependió de la fiscal Paola Aguirre, de la unidad de Violencia Institucional.

Una de las pistolas es una Taurus calibre 9 milímetros fue secuestrada el jueves pasado en un presunto “aguantadero” de Flor de Nácar y Calle 513, en barrio Las Flores, tras una persecución policial. La Unidad Regional II determinó que era una de las sustraídas porque, llamativamente, no tenía la numeración limada y pudo ser identificada rápidamente.

Todas las pistolas estaban secuestradas están relacionadas al juicio de los policías Franco Hugo y Víctor Oscar Villarruel, quienes el 1° de diciembre pasado fueron condenados a 23 y 20 años respectivamente por el crimen de Matías Sosa, el ex cuñado de uno de los agentes. En esa investigación, el tribunal dispuso la destrucción de dos de las armas y que las otras dos (las reglamentarias) sean devueltas al Ministerio de Seguridad para su reutilización.

Pero las armas nunca regresaron a manos del Ministerio Público de la Acusación y los motivos fueron que primero las actas estaban mal confeccionadas y tiempo más tarde, las robaron de un cajón que estaba sin llave.

Una empleada de la Oficina de Gestión Judicial detectó al regresar de la feria que habían robado las pistolas. Su aviso abrió una investigación penal que está en manos de la fiscal Paola Aguirre, quien ordenó que se cautelen las imágenes internas del Centro de Justicia Penal y también pidió el registro de quiénes ingresaron durante el receso a la oficina en la que se encontraban las armas.

En paralelo interviene otro fiscal, que es Aníbal Vescovo, quien quedó a cargo de la causa de la persecución policial que terminó en Las Flores el jueves pasado, donde se incautaron una ametralladora FMK3, la Taurus 9 milímetros y más de 150 municiones, entre ellas, de un fusil FAL no localizado.

Una cuestión relevante es que los autos secuestrados en el presunto «aguantadero» –un Fiat Cronos, un Chevrolet Corsa y un Volkswagen Voyage– figuran mencionados en distintas balaceras ocurridas a finales de marzo. Incluso adentro de uno de los rodados se incautó una vaina servida.

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